feat(renaser): Fase 7a — el userspace nace del Grafo de Objetos

El kernel deja de empotrar las apps. Las cinco aplicaciones ya no
llegan por include_bytes! en main.rs: nacen del grafo, gobernadas por
un Manifiesto de Génesis que también vive en el grafo.

- almacen: el SuperBloque gana el ancla `manifiesto: Option<Hash>`
  (gemela de `raiz`, del lado del kernel) + accesores. VERSION 1→2 —
  un disco v1 se reformatea.
- manifiesto.rs: implementados `cargar` (lee el manifiesto del grafo)
  y `sembrar_genesis` (puebla un disco virgen con las 5 apps de
  génesis). El bytecode viaja empotrado AÚN, sólo como semilla
  transitoria (la Fase 7b lo mueve al constructor de imagen `boot`).
- kernel_main: `cargar_userspace` reemplaza las 5 `encender_app`
  escritas a mano; `encender_app` recupera el bytecode del grafo —
  `recuperar` verifica el hash, un módulo corrupto se niega y el
  arranque sigue.
- wasm: el techo de memoria pasa a ser por-app (del manifiesto).

Compila limpio. Verificación en QEMU pendiente (la corre el operador):
la pantalla debe verse idéntica a la Fase 6.2 + la línea «manifiesto».

Co-Authored-By: Claude Opus 4.7 <noreply@anthropic.com>
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sergio
2026-05-22 15:11:47 +00:00
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@@ -239,6 +239,30 @@ rincón de la pantalla viven. Por ahora el cuaderno está en blanco y sus
páginas son sólo molde; pero el molde ya tiene la forma exacta de lo que
vendrá. La casa no cambió aún — sólo sabe, por fin, hacia dónde va a crecer.
## Las casas dejan de venir en la maleta — el userspace nace del disco
Durante seis fases, renaser cargó a sus inquilinos consigo. Las aplicaciones
viajaban cosidas dentro del propio kernel, como muebles dentro de la maleta de
quien se muda: prácticas de llevar, pero imposibles de cambiar sin rehacer la
maleta entera.
Hoy eso terminó. El kernel abrió el cuaderno que ayer era sólo molde —el
Manifiesto— y escribió en él quiénes viven en la casa, en qué habitación y
cuánto sitio se les presta. Luego dejó a los inquilinos donde siempre
debieron estar: en el disco, en el tejido de objetos que perdura. Cuando
renaser despierta, ya no desempaca nada; abre el cuaderno, va al disco, y va
trayendo a cada uno a su cuarto.
Si el disco está en blanco —una casa recién construida—, el kernel siembra él
mismo la primera versión: escribe a los inquilinos y su cuaderno. Y si alguna
vez encontrara a un inquilino corrompido, con la cara que no le corresponde,
sencillamente no le abre la puerta: enciende su señal de alarma en esa
habitación y sigue acomodando a los demás. La casa nunca se cae por una
puerta que no quiso abrirse.
A los ojos casi no cambió nada —las mismas cinco ventanas, encendiéndose—.
Pero por dentro la mudanza fue total: las casas ya no vienen en la maleta.
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*El diario continúa. La próxima página la escribirá la próxima jornada.*