feat(renaser): Fase 8d — manipulación de ventanas

El escritorio se podía recorrer con el foco, pero no reordenar. La 8d lo
hace manipulable: el orden de teselado se separa de la identidad.

- Escritorio gana `orden: Vec<usize>` — una permutacion que dice que
  ventana ocupa cada celda. Mover una ventana cambia su celda, no su
  indice_app: conserva su canal de teclado y su ranura de estado.
- aplicar_teselado reparte los marcos segun el orden.
- Alt+Enter promueve la ventana enfocada a la celda maestra; Alt+H/Alt+L
  la reordenan. mover_foco recorre ahora el orden, no los indices crudos.

Verificado en QEMU (sendkey): con memoriosa enfocada, Alt+Enter la
promueve a maestra y hola baja a la pila; Alt+L la devuelve a la pila. El
foco —el borde indigo— viaja siempre con la ventana, no con la celda.

Co-Authored-By: Claude Opus 4.7 <noreply@anthropic.com>
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@@ -372,6 +372,24 @@ los libros de la casa. Sólo deja una nota breve en un casillero a prueba de
prisas, y sigue su camino. Es el arquitecto quien, más tarde y con calma, lee
la nota y mueve los tabiques. Nadie se pisa; nada se traba.
## El cuarto se muda, el inquilino se queda
Hasta ayer, la casa sabía mirar a un inquilino —darle el foco—, pero no
moverlo. Su sitio era el que el arquitecto le había dado, y allí se quedaba.
Hoy la casa aprendió a reacomodar. Con una tecla, quien la habita puede decir
«este inquilino merece el cuarto grande», y el arquitecto lo asciende a la
pieza maestra; los demás se corren un sitio. Con otras dos, puede adelantar o
atrasar un cuarto en la fila, como quien reordena los libros de un estante.
Y aquí hubo una distinción fina, casi filosófica. Una cosa es el INQUILINO —su
nombre, su cajón de recuerdos, su buzón de cartas— y otra es el CUARTO que
ocupa. La casa aprendió a no confundirlos. Cuando un inquilino cambia de
habitación no cambia de identidad: sigue recibiendo su correo, sigue siendo el
dueño de su cajón; sólo se mudó de pared. Por eso, cuando la mirada de la casa
estaba puesta en él, lo sigue al cuarto nuevo — el foco viaja con la persona,
nunca se queda mirando una pared vacía.
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*El diario continúa. La próxima página la escribirá la próxima jornada.*